Adriano Morone crece como el candidato más adecuado y menos cuestionado.
Dentro de un año aproximadamente, estaremos eligiendo a la próxima gestión municipal en San Salvador de Jujuy. Todas las encuestas indican que la gestión del actual intendente ‘chuli’ Jorge es muy valorada en una primera etapa y un poco menos valorada en la última. Aún así, un 72% coinciden que fue un buen intendente, adjudicando logros como el xibi-xibi, la pavimentación de avenidas troncales, los centros culturales, los puentes que cruzan río chico y río grande, ascensores urbanos, entre otras. Sin embargo, un 78% sostiene que Chuli cumplió un ciclo y considera que debe haber una renovación en la gestión municipal.
6/3/2026


Adriano Morone crece como el candidato más adecuado y menos cuestionado.
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Jujuy - Política.
Esta renovación es demandada en dos dimensiones de gestión; debe cambiar la dimensión de la macro-infraestructura en obras públicas hacia las micro-gestiones en servicios públicos. Este cambio se explica como una de las tantas consecuencias del modelo de gobierno nacional basado en la profundización de un individualismo exacerbado. A este modelo lo llaman ‘respeto a la libertad privada del individuo’ y detrás de ese aforismo, un atentado a los colectivismos y a la vida en comunidad. Hoy, solo nos preocupa nuestro metro cuadrado. Es decir, los ciudadanos de la capital jujeña buscan respuestas concretas a los problemas cotidianos que pasan por la puerta de cada hogar.
Este es uno de los aciertos del joven radical Adriano Morone. Al recorrer los barrios, en años no electorales, supo detectar este cambio de percepción y preferencia de un nuevo electorado, que se está configurando en un contexto de crisis económica e incertidumbre política. El pueblo comienza a sentirse estafado por quienes habían gritado muy fuerte que eran diferentes. Hoy, se comprobò que la casta no pagò, que el Estado es más necesario que nunca y que el modelo de los 90’ es un modelo del fracaso; con salarios bajos, pérdida del poder adquisitivo, imposibilidad de competir con importaciones, desincentivo a la economía, desindustrializaciòn, fulminaciòn de las pymes, etc.
En este contexto, la izquierda podría asomar con fuerza, captando votos de castigo que se multiplican al ritmo de la indignación. Pero, su programa global, bien distanciado de los problemas cotidianos solo genera distancia con el electorado. Al mismo tiempo, la ausencia de un plan municipal, de un equipo de profesionales, dirigentes y actores de la política local tampoco vuelven confiable el proyecto de intendencia. Por otro lado, pueden existir fuerzas municipales emergentes que intenten la hazaña, aunque cada vez hay más sectores de este tipo que ven en el joven Morone un actor de consenso y aglutinamiento.
La LLA sostiene el discurso de haber sacado a 12 millones de personas de la pobreza pero la realidad indica otra cosa. La realidad no es un cálculo matemático en donde se acomodan e interpretan los datos a conveniencia sino, un lugar incómodo y que duele. Esto, sumado a las internas del espacio, complica cualquier aspiración a intendente de la ciudad. Por último, el PJ transita una crisis de liderazgo y de representación partidaria en sus dirigentes. Probablemente las intenciones electorales se fragmenten en 3 líneas: la más ideológica, que solo vota al peronismo. La falsa renovación, con cara tradicional pero con discurso cercano a los libertarios. Y, por último, la acuerdista, que buscará juntarse con quien prometa ganar las elecciones y desde allí, reconstruir una opción justicialista.


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